jueves, 16 de marzo de 2017

LOGRAR HONESTIDAD INTERIOR

La clave y la llave para acceder al jubiloso reino del Padre es la decisión absolutamente personal, interior y honesta de vivir de acuerdo con la voluntad de Dios. Examinemos las condiciones de tal decisión.

Lo de personal e interior significa que la decisión ha de tomarla cada uno, sin intervención de terceros: ni iglesia, ni ministros, ni padres, amigos o maestros que nos dicten de alguna forma las palabras que debemos dirigir a Dios, o que vigilen nuestro comportamiento en plan de supervisar si somos o no consecuentes con lo que ellos entienden que es una vida dedicada al cumplimiento del plan divino. Podemos escuchar enseñanzas y recibir consejos pero, al momento de decidir, solo nuestra voluntad es la responsable de asumir libre y conscientemente el compromiso que ha de ser totalmente interior y permanecer como tal a lo largo de nuestra vida. Las consecuencias de este compromiso marcarán nuestro modo de vivir y es este modo de vivir el que permitirá a otros conocer que somos desde ahora ciudadanos del Reino.

La honestidad interior es la verdad de nuestro deseo de vivir de acuerdo con la voluntad del Padre, que es deseo nacido de nuestro amor a ese Padre. Concebimos el amor al Padre a la luz del conocimiento de las enseñanzas y de la vida misma de Jesús y lo hacemos nacer como un acto de nuestra libre voluntad de amarlo,  ayudados por esa chispa divina que es el mismo Padre en cuanto habitante silencioso de nuestra mente, siempre a la espera de que llegue tal momento que marcará el inicio de toda nuestra carrera de vida y ascensión al infinito.

No importan nuestros defectos ni nuestros errores pasados, sólo importa la voluntad libre de elegir y la profunda verdad de nuestros deseos. Intentémoslo con las ayudas divinas que están siempre al alcance del espíritu sincero.

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