viernes, 30 de enero de 2015

SER HONESTOS

La honestidad es la verdad en la vida de cada uno. Una persona honesta es aquélla que vive de acuerdo con la verdad que cree y expresa, así sea interiormente, sin multiplicar las palabras para justificarse. Eres honesto cuando vives de acuerdo a tus verdades. Cuando no te dices mentiras a tí mismo ni a otro, cuando no engañas en los negocios ni en el amor, ni en el trabajo ni en el juego, cuando invocas a Dios deseando sinceramente creer en Él, aunque las dudas te asalten. Tu honestidad es la pureza de tu corazón. Si no crees en Dios, de todos modos tu deber humano es ser honesto.

La honestidad es una virtud esencialmente humana y no es fácil. Se requiere gran fuerza de carácter y de personalidad para permanecer honesto en medios deshonestos, para no exigir más de lo que es justo, aunque ésta sea la práctica de muchos. La existencia de lugares comunes para disculpar la deshonestidad no te libera de culpa. Aquéllo de "...si yo no me aprovecho, otro lo va a hacer", no te autoriza a abusar del más débil o a apropiarte de lo que no te pertenece.

La honestidad común es causa de la seguridad común, de la tranquilidad interna de comunidades y pueblos, de la ayuda mutua generosa y desinteresada. La honestidad de cada uno de los integrantes de una comunidad es base firme de adelanto, desarrollo, alegría y prosperidad para todos.

Mientras no exista un grupo suficiente de humanos convencidos de que solo por el camino de la honestidad podremos superar las terribles consecuencias de nuestras guerras y odios, hombres y mujeres que vivan de acuerdo con esta convicción, no prosperará la paz verdadera en ninguna comunidad, ni región, ni país, mucho menos en la humanidad como un todo.

No podemos culpar a Dios por las terribles consecuencias de los conflictos que nacen, crecen, y se alimentan de deshonestidades y mentiras, aunque esas causas sean anteriores a nuestra existencia en el planeta. Para cumplir nuestra misión en este mundo, hemos de ser honestos. Nada ni nadie puede exonerarnos de ese deber.