sábado, 19 de enero de 2013

PRIMERO LO IMPORTANTE

En esto de aprovechar el tiempo que tenemos, es muy claro que lo más importante debe tener precedencia sobre lo que ocupa un lugar inferior en esa más o menos definida escala de valores.

Si estrictamente nos proponemos esto, entramos en un círculo extraño de abandonar sucesivamente lo más importante para atender las mil circunstancias secundarias que se van presentando en nuestra vida y que requieren atención inmediata aunque su valor esencial sea mínimo..., entonces, cómo resolvemos el problema de manera que al final, lo más importante lo haya sido realmente?

Busquemos en nuestra propia forma de "almacenar" en nuestra mente y corazón aquello que más nos importa:

Una madre que tiene un pequeño hijo al que ama, tiene por fuerza que hacer otras cosas, pero no se olvida de su bebé, así haya tenido que dejarlo con otras personas; así deba separarse, por la fuerza de sus obligaciones laborales, del objeto de su mayor interés, amor y preocupación, en cada intervalo, en las idas y venidas, piensa en él y hace planes para los días que podrá dedicar íntegramente a compartir con él... y lo hace naturalmente: esos pensamientos y planes salen de su corazón y de su mente en los espacios que otros quehaceres le permiten... Realmente su hijo es lo más importante para ella...

Así podemos calibrar qué es lo más importante para nosotros hoy, en el lugar y circunstancias en donde nos encontramos... qué es lo que nuestro pensamiento busca en los espacios libres de los diarios quehaceres? ... eso es lo más importante... y no hace falta programar horarios especiales para dedicarlos a lo que verdaderamente amamos y deseamos; simplemente nuestro corazón y nuestra mente nos llevarán a dedicarle siempre el lugar de preferencia, sin abandonar las cotidianas obligaciones...

¿Qué es lo más importante en mi vida?

viernes, 4 de enero de 2013

ACRECENTAR LA CONFIANZA

El Padre de verdad nos ama. Podemos sentir y palpar su amor en momentos particulares de nuestra vida. Sin embargo el desaliento surge cuando tropezamos con dificultades o frustraciones que pueden ser materiales, mentales o espirituales que nos hacen sentir abandonados o rechazados.

La fe tiene toda la fuerza para ayudarnos a salir adelante, pero no siempre según nuestros planes y caprichos. Ahí es donde surge la necesidad de confiar en Aquel de quien todo don bueno y verdadero proviene.

Confiar en Dios en medio de la oscuridad mental que nos produce un fracaso o un inespersado sufrimiento, es un esfuerzo consciente de la voluntad que puede parecer imposible a nuestros sentimientos de descepción y de rechazo ante el solo pensamiento de Dios y de su amor.

Si, a pesar de tal oscuridad, levantamos la voz sobre el ruido de los sentimientosde rechazo o de depresión que nos inundan, para renovar nuestra fe y poner nuestra confianza en el amor y la sabiduría del plan que nuestro Padre tiene para nosotros, tendremos la respuesta inmediata en una forma más elevada de paz interior. Podremos decirnos con certeza : Dios sabe esto y Él me ama. Así que, aunque yo no perciba cómo lo hará, sé que me mostrará el camino y me llevará a una situación mejor, esencialmente mejor que la que mis deseos puramente humanos pueden desear.

No importa cuál sea la naturaleza de tus sufrimientos, de tus temores, de tus problemas... aunque no se los puedas confesar a nadie, Dios sí puede con ellos, no se escandaliza, no está listo a cstigar, no conserva memoria de pasadas desobediencias tuyas... Si en tu corazón deseas verdaderamente ser honesto y sincero,  puedes confiar cualquier motivo de angustia que tengas al amor de tu Padre. El es quien verdaderamente puede encontrar la mejor solución para tí.

Acrecienta tu confianza en Dios cada día, sea éste un día de alegría o de tristeza; es tu mejor forma de contar con un tesoro siempre disponible para los momentos adversos.