viernes, 28 de diciembre de 2012

EL TIEMPO QUE TENEMOS

Somos criaturas del tiempo con posibilidad de ser eternas. Esa eternidad posible para cada uno depende de si el interesado la desea o no. En este asunto prima, sobre todo condicionamiento interior o exterior, el libre albedrío de la voluntad del ser humano.

Es muy posible que alguno no desee vivir más que esta vida sin que por este hecho se ubique entre los humanos que abiertamente obran el mal. Es también posible que una persona positivamente honesta que busca verdaderamente la justicia y el progreso de la comunidad humana no acepte creer en Dios y rechace la posibilidad de llegar a ser hijo de Dios y vivir eternamente. Hacer esta elección o la opuesta es un derecho esencial de las criaturas dotadas de mente y voluntad; es el ejercicio del libre albedrío.

Cuando muere quien así conscientemente eligió no sobrevivir, se cumplirán sus deseos: no tendrá otra vida. Tampoco otros sufrimientos. Las obras de progreso que haya llevado adelante quedarán en provecho de la humanidad.  Después de ese día, para sí mismo será como si nunca hubiera existido: desaparecerá la propia consciencia de su ser; morirá para siempre. En este mundo quedarán de él los recuerdos que perduren en quienes lo amaron y las obras humanas de valor que haya realizado.  Esto será así porque él lo eligió.  Nadie, ni siquiera Dios puede obligarlo a desear la supervivencia eterna.

Y los malvados..., ¿qué será de los que obran el mal conscientemente? Pues si su conducta se aparta de las reglas de la sociedad en la cual viven, esa misma sociedad se encargará de castigarlos y evitar que hagan daño a otros y, como nadie engaña a Dios, no les servirán las disculpas usuales ni las declaraciones de fe que con intención de convencer a otros o a sí mismos hagan en público o en privado; sus propias obras son el rechazo a la invitación a entrar en el reino de Dios como hijos suyos.

Entonces, quien obra el mal conscientemente, tendrá en este mundo la enemistad y la persecución de quienes sufren por causa de sus malas obras, y a su muerte, junto con las riquezas, poder o placeres que haya acumulado, su propio ser será como si nunca hubiera existido.

El camino de la vida eterna es el camino de la fe viva, la fe que hace a quien la posee un buen elemento de la sociedad en la cual vive y, a la vez, llena su mente de deseos de recorrer el camino trazado por Dios y pone toda su voluntad en cumplir ese camino que para él ha sido preparado. Esta fe viva debe crecer mientras estamos en este mundo. Para eso es el tiempo que tenemos. Si en la medida de nuestras fuerzas, con toda honestidad de mente y corazón lo aprovechamos, no moriremos para siempre. La muerte física será solo la puerta de entrada a esa senda siempre iluminada que nos llevará finalmente a ver a Dios cara a cara.




sábado, 22 de diciembre de 2012

LA TENTACIÓN Y EL MAL

"Sálvanos de la tentación, líbranos del mal", es la penúltima de las peticiones del padrenuestro que Jesús nos enseñó, tal como aparece en el documento 144 del LU., y la última en la oración tradicional.

Qué es lo que estamos pidiendo, cada uno de nosotros, cuando pronunciamos estas palabras?

Del recuento no exhaustivo de pasajes del Libro en los cuales he buscado antes, llegué a la conclusión de que el temor es la tentación que tiene más fuerza para apartarnos de la confianza profunda en Nuestro Padre y que puede llevarnos a verdaderas crisis de fe y períodos de oscuridad interior.

A partir de entonces, cuando pronuncio sea externa o internamente la oración, pido que seamos salvados de todo ese cúmulo de temores que viven agazapados en nuestra imaginación y que fácilmente nos llevan a verdaderos terrores cuando construimos imágenes de violencia, de enfermedades y sufrimientos terribles, de maldad que otros pueden ejercer sobre aquellos a quienes amamos o sobre nosotros mismos, e incluso de nuestros instintos más bajos que pueden enseñorearse de nuestra voluntad y sumirnos en la oscuridad del vicio y la depravación.


Encuentro que también podemos confiar a Dios estos temores tal como se nos aparecen y pedirle como sus hijos que somos, que nos salve. Esta confianza de mostrar al Padre lo imaginario que tiende a dominarnos va logrando que, aunque no desaparezcan del todo, podamos enfrentar esos fantasmas y acrecentar la confianza en la ayuda divina que nos trae inmediatamente alegría y paz.




viernes, 14 de diciembre de 2012

EL AGUA VIVA

En la oración que Jesús nos enseñó, según la cita el Libro de Urantia en el escrito 144, aparece la petición: "Refresca nuestra alma con el agua de la vida".
(Esta petición se perdió a lo largo del tiempo, junto con la última, a la cual se refiere Ángel Francisco en el comentario 4 de la entrada anterior. No aparecen en el 'padrenuestro' del Evangelio)

Buscando la comprensión de estas palabras, he encontrado lo siguiente:

En el escrito 143.5, en donde leemos la conversación de Jesús con la samaritana, encontramos:

..."En verdad te he pedido de beber, pero si tú pudieras comprender, me pedirías a mí que te diera de beber el agua viva".... "Todo el que beba de esta agua volverá a tener sed, pero el que beba del agua del espíritu vivo no volverá a tener sed nunca más. Y esta agua viva se convertirá en él en un manantial refrescante que brotará para la vida eterna"

En el escrito 162.6 en el discurso sobre el agua viva, Jesús dijo:

 " Del Padre en lo alto traigo a este mundo el agua viva... Cuando el Hijo del Hombre haya completado su obra en la tierra, se derramará sobre toda carne el Espíritu vivo de la Verdad. El que cree en mí se llenará del espíritu que esta agua representa, porque aún las escrituras han dicho: 'de Él fluirán ríos de agua viva'. Los que reciban este Espíritu, jamás tendrán sed espiritual ".


De estas citas podemos concluir que el Espíritu de la Verdad que Jesús nos prometió es quien hace brotar en nosotros la fuente de agua viva que salta hasta la vida eterna:

Es pues el Espíritu de la Verdad, quien saciará nuestra sed de saber y nos refrescará con el agua de la vida. Así que no olvidemos en nuestra oración pedir al Padre que refresque nuestra alma con el agua de la vida. Enseñemos esta cláusula a nuestros niños, como una oración corta, para que no se sientan desorientados si la incluyen en el padrenuestro y éste lo rezan en común con otros que solamente lo conocen en su forma tradicional.

lunes, 10 de diciembre de 2012

ORAR EN COMÚN

Me pregunto cómo podemos orar en común, en la vida real. Verdaderamente deseo conocer una forma de hacerlo, puesto que el Libro de Urantia nos muestra tal práctica como un camino hacia el cambio de la sociedad. Anexo la cita:

(p994, escrito 91.5) El orar en grupo o en congregación es muy eficaz en cuanto tiene repercusiones altamente socializadoras. Cuando un grupo se dedica a la oración comunitaria para el enaltecimiento moral y la elevación espiritual, estas devociones son reactivas sobre los individuos que componen al grupo; todos ellos se vuelven mejores gracias a esta participación. Aun una ciudad entera o una entera nación puede ser ayudada por tales devociones de oración. La confesión, el arrepentimiento y la oración han conducido a individuos, ciudades y naciones y razas enteras a enormes esfuerzos de reforma y valerosos actos de logro valiente.

Se trata tal vez, de proponer un asunto común para la oración y que cada uno de los que participan, en silencio se dirija al Padre como acostumbra, pidiendo por la causa elegida la cual debe apuntar al enaltecimiento moral de todos?

O, como es costumbre en las iglesias, una persona lleva la voz y pide a Dios por la necesidad común de fe, de valor, de honestidad.... y la congregación se adhiere mentalmente a la voz de quien la dirige, y da su asentimiento grupal con breves expresiones verbales como 'amén' u otra previamente establecida?

O, al modo de los grupos de oración, cada miembro expresa en voz alta su propia oración por la causa común?

O, para estar seguros, repetimos el Padre Nuestro en coro?

En lo personal prefiero que la oración en grupo sea una conversación de amistad fraternal entre quienes participan, en la cual sin ninguna presión ni fórmula preestablecida, los que quieran hacerlo puedan expresar sus deseos por un mejor vivir de todos y, recordando la promesa de Jesús de estar donde varios se reúnen en su nombre, pedirle con sencillez que presente nuestros deseos al Padre.
Deseo intentar esta forma de orar en común, e invito a quienes quieran, que busquemos una hora y día para intentarlo, utilizando los medios tecnológicos a nuestro alcance, así sean correos electrónicos, o presencia en el foro, y que cada participante, si lo desea, exprese su pensamiento allí por escrito o si prefiere solo escuchar (leyendo) las intervenciones, pueda hacerlo.

Les dejo la inquietud