lunes, 24 de septiembre de 2012

LAS AYUDAS CONTRA EL TEMOR

Ciertamente el temor es el obstáculo más difícil de vencer para quienes deseamos acercarnos al Padre a través de la fe sincera y la confianza plena.

No estamos solos en esta lucha. Tenemos la ayuda de nuestro Modelador del pensamiento, que pacientemente espera nuestra voluntad a favor para ampliar y espiritualizar nuestra mente; la ayuda del Espíritu de la verdad que Jesús nos envió quien nos revelará lo que vamos siendo capaces de comprender y, además, las múltiples ayudas y colaboraciones de los seres del Espíritu materno de nuestro universo, quienes han sido creados para ser compañeros y ayudantes de todos los peregrinos del tiempo.

En cuanto sintamos que se aproxima una tempestad desatada por nuestra imaginación, en la cual  el temor de peligros y horrores, ya sea que amenacen nuestra vida material o nuestra alma espiritual, tratará de encoger nuestra energía y alejarnos del trato filial con nuestro Padre, recordemos que contamos con grandes apoyos y que sin duda saldremos de la prueba más fuertes y más libres de esas difíciles ataduras... Imaginemos a Jesús diciéndonos una y otra vez: ..."no temáis"... y con una sonrisa adelantemos el triunfo de la luz sobre las tinieblas.

Poco a poco iremos reconociendo el canto interior de esa Libertad de los hijos de Dios, que va haciéndose más fuerte y constante a medida que vamos superando los episodios de lucha contra el temor.

lunes, 17 de septiembre de 2012

ENSEÑANZAS DE JESÚS SOBRE EL TEMOR

Muchas veces durante su vida y predicación, Jesús hizo alusión al temor que es capaz de esclavizarnos y que impide nuestro progreso espiritual.

Ciertamente si alguno ha logrado gran avance en el proceso de espiritualización de su mente,  experimentará cada día más el sentimiento de amar con verdad y libertad al Padre y en consecuencia vivirá con inmensa alegría la consciencia de la libertad que la filiación divina nos ofrece a todos. 

Pero no todos hemos llegado a esos niveles elevados y seguimos siendo esclavos de numerosos temores y miedos que nos impiden acceder a la verdadera adoración y que se convierten en un motivo constante en nuestros pensamientos. Estos temores paralizan e intentan destruir nuestra confianza, llenan nuestra mente con imágenes de sucesos terribles y nos impiden llegar con fe y sencillez ante nuestro Padre.

Por eso Jesús que nos conocía bien, en la instrucción para maestros y creyentes, dijo: 
 "Advertid a todos los creyentes que habrán de atravesar un mar de conflictos al pasar de la vida como se la vive en la carne, a la vida más elevada como se la vive en el espíritu... todos están destinados a experimentar mayor o menor inseguridad en los tiempos de transición entre los dos niveles del vivir... Para los que entran al reino, la lucha es una sola, o sea, trabar la buena lucha de la fe. El creyente tiene que dar una sola batalla: la batalla contra la duda, la incredulidad" (LU 1766, 3,4)


En las admoniciones finales, antes de los hechos que desencadenaron su arresto y muerte, Jesús recomienda a sus apóstoles, quienes evidentemente, a pesar de la intimidad con el maestro, tampoco habían logrado esa firmeza de fe necesaria: 
"Que no se atribule vuestro corazón... y no os dejéis dominar por el temor..." (LU 1954,2,)

Puesto que muchos nos sabemos cobardes y tenemos todavía que luchar contra las tentaciones del temor tántas veces originado en nuestra imaginación, o en los hechos tremendamente dolorosos y trágicos que suceden, es importante que sepamos encontrar la comprensión de nuestras debilidades y cobardías en las propias palabras de Jesús, y que profundicemos en sus enseñanzas de cómo lograr la superación de esas barreras que, dentro de nuestra propia mente, el temor opone a nuestro crecimiento espiritual y a la práctica de la verdadera adoración al Padre, adoración que exige total confianza en su amor y consecuentemente la verdadera entrega de nuestra voluntad al cumplimiento de su voluntad divina.

martes, 11 de septiembre de 2012

TEMOR DEPRESIVO

En la búsqueda de esa liberación de la esclavitud del temor, me parece importante comenzar por identificar qué temores nos esclavizan. Hoy pienso en el temor depresivo que sufría el joven que Jesús curó, cuyo relato encontramos en la cita que nos ofrece Ángel Francisco en el comentario a la anterior entrada.

El sentimiento de inferioridad que lleva al temor y encogimiento ante las circunstancias de la vida diaria puede anular la inteligencia e impedir a quien lo padece el desarrollo de sus facultades y el ejercicio de sus habilidades. Este temor tremendamente humano y bastante común puede tener mútiples orígenes, pero quien se ve esclavizado por él debe buscar soluciones y proponerse encontrar el camino de la liberación.

Para lograr esta meta, el primer paso es pensar en que realmente es un hijo de Dios y que esta relación es la más alta de todas las posesiones que alguien puede tener en esta vida. Que en este inmenso tesoro hay más valor que en todo lo que todos los humanos puedan poseer por sus éxitos profesionales o familiares o financieros... ningún acumulado de riquezas, inteligencia, éxitos,... vale nada en comparación con el don de la filiación divina.

Detente a pensar en este hecho maravilloso y en consecuencia pon ante Dios el deseo de vivir como Él desea, pídele la sinceridad para amarlo y buscarlo con todo tu ser. Cada vez que tengas un momento propicio repite el esfuerzo consciente de acercarte al Padre que en la forma de tu Espíritu interior vive en tu mente. Luego, con optimismo, busca las ayudas humanas que pueden ayudarte a ver el camino para salir de esa esclavitud en tus circunstancias diarias.

sábado, 8 de septiembre de 2012

LA LIBERTAD DE LOS HIJOS DE DIOS

Me he preguntado muchas veces ¿cuál es la libertad de los hijos de Dios?
¿Es la libertad de toda norma, de todo dogma, de toda obligación eclesiástica o ritual?
¿Es una actitud similar a la libertad de los hijos de familias muy adineradas que pueden "hacer cualquier cosa que quieran", porque el dinero hace posibles para ellos todas las oportunidades?
O, ¿es la ventaja de los hijos del Rey o del Presidente de un estado poderoso, que no obedecen a nadie porque su padre tiene el poder mayor y los protegerá sin ninguna duda...?

Ninguna de estas formas de libertad me lo parece.  Hace unos días, estudiando en el LU el escrito 12 "El Universo de los Universos", me encontré  la siguiente afirmación: "vuestra religión se está tornando real porque está saliendo de la esclavitud del temor y de la servidumbre de la superstición" (141,6)

Entonces, concluyo que esa LIBERTAD que deseo comprender y alcanzar está directamente relacionada con el rompimiento de las cadenas esclavizantes del temor...

La palabra "religión" se refiere a la relación personal con Dios. Si el temor nos domina, nuestra religión se torna irreal, imaginaria, incapaz de establecer una verdadera relación con el Padre Universal.
Buscaré en el LU y estudiaré todas las referencias que pueda al tema de la superación del temor y del crecimiento consecuente de la relación con Dios, con miras a encontrar las características de la religión verdaderamente real y como consecuencia de ella, la libertad de los hijos de Dios.




lunes, 3 de septiembre de 2012

ELEGIR UN TEMA DE ESTUDIO

Es difícil, muy difícil, leer el prólogo del Libro de Urantia y lograr que nuestra lectura vaya siendo ciento por ciento comprensiva a medida que avanzamos. Lo mismo nos pasa con algunos de los escritos o párrafos dentro de ellos.  Algunos lectores rigurosos no aceptan fácilmente dejar para después partes cuya comprensión se les escapa: entonces leen y releen sin sentir que aumenta su entendimiento de la cuestión y pueden llegar a desilusionarse pensando que tal vez ese libro no es para ellos, o que requiere de fuertes estudios previos de filosofía, lógica, lingüística y más...

Personalmente sufrí en parte tal decepción. Por suerte un lector con mayor tiempo en ello me dijo que no tuviera ningún reparo en dejar para una segunda o tercera vuelta los párrafos tan difíciles y que prosiguiera, haciendo especial énfasis y releyendo aquéllos que además de ser claramente comprensibles, me dieran elementos de ánimo, de mayor fe, de deseo de continuar...

Esa es la buena recomendación para todos los lectores que sufren por no entenderlo todo de una vez. Sucede que lo que vamos entendiendo y volvemos a pensar, nos ayuda a ampliar nuestra capacidad de comprender mejor. Así sucede que de pronto volvemos a alguna de las partes que dejamos por difíciles y entendemos un poco más de ella. Si este es nuestro caso personal o grupal, podemos elegir esa parte como objeto especial de estudio para dedicarle tiempo aparte.  La claridad que comienza a crecer en nuestra mente es un estímulo inmensamente positivo y fecundo. Podemos decir que el mismo libro nos ayuda a comprenderlo.